Ana Botín quiere romper moldes en Banco Santander y que la plantilla pueda compaginar su vida laboral y familiar a la que mejoren su productividad. Siguiendo este plan el banco anunció la puesta en marcha del ‘flexiworking’, una novedosa forma de trabajar que afecta a toda la plantilla. El objetivo es que cada empleado gestione su horario y trabajo “siempre que objetivamente sea posible”.
Ana Botín considera que si un empleado está contento en su puesto repercutirá también en el cliente, y por lo tanto en la productividad. En una de sus primeras reuniones con directivos de la entidad, explicó que quería reuniones cortas, programadas y que todas estuvieran convocadas antes de las 17.00 horas de la tarde.
El flexiworking se apoya en las nuevas tecnologías, con horarios más continuos y sin que sea necesaria la presencia física en la oficina. El proyecto es adecuar las condiciones de prestación del trabajo a las necesidades y preferencias personales de cada empleado para lograr un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal, siempre que sea posible.
La nueva política laboral establece un marco de actuación, así la elección de las medidas flexibles y su implantación deberá adaptarse a las distintas realidades de cada uno de los países en los que tiene presencia el banco, divisiones y sociedades.
El objetivo final es que la productividad mejore, ya que Ana Botín siempre ha considerado que si un empleado trabaja a gusto eso se transmite al cliente, y al final influye positivamente en el negocio, ya que puede aumentar la vinculación.